Mi trabajo como pintora consiste en investigar y reflexionar, a través de la filosofía, sobre cómo crear el contexto pictórico al que llegaran formas y preconcepciones de formas buscando un espacio en el que existir.

 

La obra resultante habita ese espacio. Emerge a la luz y engendra una nueva realidad antes no concebida. Elogia la oscuridad, en tanto hogar yacente de las obras que aún han de devenir.

 

La observación de la obra resultante, inevitablemente, puede conectar al espectador con sus propios ancestros, con tiempos barrocos, de majestuosa sobriedad y fértil tiniebla. El anclaje al pasado entiendo que es necesario para la proyección de futuro y más vital aún, para entender el presente. Sin pasado no hay identidad y sin identidad no se puede percibir el futuro.

 

En las últimas obras, de un carácter más mental, trabajo a partir de la rareza de yuxtaponer elementos supuestamente incompatibles o inconexos. Introducción de la geometría en forma de retícula perfecta, en ocasiones incluso mecanizada, industrializada, inflexible, dogmática, que conforma un alfabeto que posibilita la emergencia,  a veces sutil, a veces feroz, del organicismo, que irrumpe en el Real para habitarlo. Las formas abstractas, de algún modo se encadenan, conformando una especie de cadenas de memorias. Perfección e Imperfección; Alma y Materia; Presente, pasado y futuro; los antagonismos como partes necesarias del Todo.

 

Me enfrento a la creación sin un objetivo concreto y evitando conscientemente efectos espectaculares, extravagancias y soluciones meramente esteticistas que no necesite la obra... en definitiva, alerta de no distraer los sentidos con ruidos ajenos a la obra en sí. Sólo el fruto de la sobria creación.

 

La inspiración surge como las mismas formas, de la sombra. Mi principal misión es no obstaculizar este alumbramiento y acompañarlo con intuición y técnica.

 

Busco el refuerzo y apuntalamiento constante de mi identidad artística, a través de mi formación pictórica y humanística. Cierta humildad frente a la grandeza del arte me mantiene a salvo de mi propio ego, de las trampas del narcisismo y la mismidad que atrapa y devora muchos artistas.